- El Estado vs. La «Fuerza de Hecho»
Durante demasiado tiempo, una «fuerza de hecho» ejerció un control asfixiante sobre Jalisco y gran parte del país. Sin embargo, la reacción de las instituciones para contrarrestar esa influencia hoy nos permite ver una luz al final del túnel.
- Recuperación del control: El Estado ha decidido retomar su papel como garante de la seguridad. Haiga sido como haiga sido (citando a Felipe Calderón), el Estado se impuso. Por la razón que sea: el efecto Trump, el mundial, García Harfuch se quiso vengar…
- Situación bajo control: A diferencia de lo que hemos visto en Sinaloa, al menos al momento en que se escribe esto, todo parece estar bajo razonable control.
- El «Déjà Vu» del COVID: Misma receta, distinto mal
Esta película ya la vimos hace casi seis años. En aquel entonces fue un virus; hoy es la inseguridad y las medidas tanto sociales como gubernamentales que se tomaron para protegernos tras la violencia del domingo.
Aunque las causas son distintas, el principio jurídico es el mismo: estamos ante un hecho que nadie vio venir y que no es culpa de ninguna de las partes involucradas en un contrato.
¿Es justo que una sola persona cargue con las consecuencias de que la ciudad se detuviera? Indudablemente, no.
- La solución: ¿Cómo repartimos los platos rotos?
En el mundo de los contratos, cuando la realidad nos da un «golpe de realidad» como este, la solución no es aplicar la ley de manera ramplona.
La clave está en la distribución equitativa. No se trata de que una parte ponga el pecho ante todas las balas y la otra vea la tempestad desde su ventana pretendiendo que todo sigue igual.
- Analizar el caso concreto: No hay recetas mágicas, cada relación contractual tiene sus propios «agujeros».
- Repartir el costo: La pérdida debe ser compartida para que el contrato sea sostenible y no se convierta en una injusticia.
- Actuar con prudencia: Como decía Adam Smith, la prudencia es la virtud más útil, incluso más que la justicia técnica.
En todos los análisis que hubo respecto a la pandemia del covid, que inició en 2020, hubo mediana unanimidad de que ese fue un suceso de salud que nadie vio venir. Pero creo que también habrá mediana unanimidad en que fue todavía más imprevisto que una pandemia, que el Estado mexicano por la razón que fuera, hubiera decidido ir por la cabeza de esa fuerza de hecho. Eso sí, nadie lo veíamos venir… Pero qué bueno que pasó.
No quiero ser ingenuo, estoy consciente que es “el día 1”, y que cabe la posibilidad de que en el día 5 tengamos “pan con lo mismo”. Así como pasó en Venezuela (después de que se llevaron a Maduro) o en Tequila (después de que se llevaron al Alcalde Diego Rivera).
Pero bueno, así como dicen las personas que han vivido verdaderas crisis: un día a la vez.




